enero 19, 2012

Memoria de Septiembre


Las gafas eran negras y la arena de la playa casi blanca. Y sin embargo las gafas se perdieron en la playa. Se volvieron invisibles como pensamientos en un folio en blanco, en tanto que los ojos, privados de aquel filtro que hacía de diccionario de las imágenes que atrapaba, dijeron ¡basta! sin saber lo que veían: de pronto, sin las negras gafas, los colores eran todos negro, y las formas todas blancas, uniformes como la arena de la playa. Nada empezaba y nada acababa. Todo se fundía en una mancha.
Con ambas manos tanteó la arena, la arena que quemaba. Un gemido apenas, acaso una lágrima. No todo está perdido, las gafas son negras, la arena, blanca. Una gota de tinta en la leche, una nube gris en el azul de la mañana. No todo está perdido, ¿dónde está la mancha negra en esta mancha blanca? Sus ojos sin gafas se giraron hacia el sol y después hacia las dunas de la playa, pero no halló mancha alguna en aquella claridad alba. Y así anduvo todo el día buscando una mancha oscura en otra clara hasta que, las negras gafas en la blanca arena de la playa...
Todo quedó sordo de imágenes y mudo de palabras. JR

2 comentarios:

emily1 dijo...

que bonito y nostálgico! un besito su!

SuInfante dijo...

A ti por tu sensibilidad

Gracias bonita


Un beso grande